Recibimos un bombardeo constante de productos que se anuncian como ecos, bios, verdes, etc. en el afán de captar a clientes concienciados y preocupados por el deterioro de nuestro medioambiente, o que buscan poder tener una alimentación basada en productos de cultivo ecológico o buenos para su salud. La dura realidad es que la mayoría de ellos ni son verdes, nis son ecológicos.
¿Cuantos de los productos que se anuncian así a diario son realmente ecológicos o verdes?
Si todos los productos y empresas que se venden como verdes y sostenibles realmente lo fuesen, nuestro planeta estaría salvado. El greenwashing está a la orden del día y es a este fraude al que busca poner límite la nueva ley que se está tramitando en el parlamento europeo y que se aprobará próximamente.
“las empresas ya no podrán engañar a la gente diciendo que las botellas de plástico son buenas porque la compañía plantó árboles en algún lugar, o que algo es sostenible sin explicar cómo. ¡Esta es una gran victoria para todos nosotros!”
Biljana Borzan (S&D, Croacia).
La Eurocamara ya ha aprobado una directiva que prohíbe el blanqueo ecológico. Esta directiva exigirá a las empresas que usan este tipo de términos en su etiquetaje o en su comunicación, ser capaces de demostrar la veracidad de lo que cuentan, tienen que demostrar con pruebas todas sus afirmaciones al respecto. En ese aspecto el Parlamento Europeo establecerá las siguientes premisas obligatorias:
- Se prohibirán las alegaciones medioambientales genéricas y otra información engañosa: «respetuoso con el medio ambiente», «natural», «biodegradable», «climáticamente neutro» o «eco» son ejemplos claros de estas afirmaciones.
- Solo se aceptarán etiquetas de sostenibilidad basadas en sistemas de certificación oficiales.
- La información sobre la garantía deberá ser más visible y se introducirá una nueva etiqueta sobre extensión de la garantía.
- No se podrán utilizar alegaciones infundadas sobre el impacto medioambiental y durabilidad de los productos.
Esta serie de normas tienen como objetivo que el etiquetado de los productos que consumimos sea mucho más claro y fiable. Que lo que compramos como ecológico o sostenible de verdad lo es. Es por ello que próximamente solo se permita el uso de etiquetas basadas en certificaciones oficiales como la Ecolabel o el logotipo ecológico de la Unión Europea..
Otro punto que aborda la nueva directiva, es la prohibición de afirmaciones de que un producto es de impacto neutro, o reducido si está afirmación tienen como base el uso de la compensación de emisiones, es decir por mucho que se compense el producto no se puede etiquetar como de impacto neutro o reducido.
¿El fin de la obsolescencia programada?
Otro objetivo de esta nueva ley es que los consumidores podamos disfrutar de productos más duraderos, que sean reparables cuando se nos estropeen y que su etiquetado sea claro. Para ello la nueva ley hará hincapié en que los productores se centren más en la durabilidad de los productos. Con este fin, la información sobre la garantía deberá ser más visible y se creará una nueva etiqueta que de más visibilidad a los productos que cuenten con periodos de garantía más amplios. Las nuevas normas también prohibirán:
- Las alegaciones infundadas sobre la durabilidad (por ejemplo, decir que una lavadora durará 5.000 ciclos de lavado si no es cierto en condiciones normales).
- Las incitaciones a sustituir los consumibles antes de lo estrictamente necesario (suele ocurrir con la tinta de impresora, por ejemplo.
- Presentar los productos como reparables cuando no lo son.
Una vez se apruebe esta nueva normativa los países miembros de la UE dispondrán de 24 meses para su aplicación en cada uno de ellos. Por fin una nueva ley que protege al consumidor ante la desinformación.